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Regalos para hermanos que no se peleen: ideas para Navidad y Reyes

La mañana de Reyes con varios hijos tiene un riesgo conocido: que a los diez minutos alguien diga «a él le han traído más» o «yo quería eso». No siempre se puede evitar, pero sí se puede reducir mucho con un poco de planificación antes de comprar.

Aquí tienes los criterios que mejor funcionan para repartir, ideas de regalos para compartir y para cada uno, y los errores más comunes.

Lo justo no es lo idéntico

Un niño de dos años y uno de nueve no necesitan lo mismo, ni les hace ilusión lo mismo. Repartir de forma justa no es comprar los mismos regalos ni gastar exactamente igual, sino que cada uno sienta que le han tenido en cuenta.

Dicho esto, los niños comparan, y comparan con lo que ven. Por eso conviene cuidar lo visible.

Cuida lo que se ve

El mismo número de paquetes

Es la regla que más peleas ahorra. Los niños cuentan paquetes, no miran precios. Si uno tiene cinco y otro tres, da igual que los tres sean más caros: el que tiene menos se sentirá peor. Iguala el número aunque tengas que envolver por separado un par de calcetines.

Sacos o montones del mismo tamaño

Un saco por niño, todos iguales y cada uno con su nombre, resuelve dos problemas: deja claro de quién es cada cosa y hace que los montones se vean parecidos. Con un saco personalizado para cada hermano, cada uno sabe cuál es el suyo sin leer etiquetas. Además, desde dos sacos el envío sale gratis.

Si quieres que cada saco se vea distinto, puedes cambiar la letra o el color del nombre: el mismo saco, pero con la personalidad de cada uno.

Abrir por turnos

Abrir todos a la vez es divertido treinta segundos y caótico el resto. Por turnos, de un paquete en un paquete, cada uno ve lo que recibe el otro, el momento dura más y nadie se queda mirando cómo otro abre su décimo regalo mientras él ya ha terminado.

Un regalo para todos, pero no solo eso

Un regalo compartido funciona muy bien si hay también algo propio para cada uno. Si todo es compartido, aparece el «yo primero».

Regalos compartidos que suelen funcionar

  • Juegos de mesa cooperativos, en los que se gana o se pierde todos juntos. Eliminan la rivalidad de la partida.
  • Juegos de mesa familiares con reglas que el mayor entienda y el pequeño pueda seguir con ayuda.
  • Una tienda de campaña o un castillo de tela para el salón o el cuarto.
  • Construcciones grandes en las que cabe más de un constructor.
  • Material para manualidades en cantidad: una caja grande de pinturas, papeles, pegamento y tijeras para cada uno.
  • Una experiencia: una excursión, una tarde de cine, una entrada para un espectáculo. Se mete en el saco en forma de sobre o de tarjeta.

Preséntalo como un regalo de los dos (o de los tres) desde el principio, por ejemplo con una tarjeta con todos los nombres, en lugar de dárselo a uno y pedirle que lo comparta.

Algo propio para cada uno

Junto al regalo común, cada uno necesita algo que sea solo suyo y que encaje con lo que le gusta. Si uno está con los dinosaurios y otro con el fútbol, que cada saco hable de eso. Lo propio no se comparte si no quiere su dueño, al menos los primeros días.

Hermanos de edades muy distintas

Es el caso más delicado, porque los regalos del mayor pueden ser un peligro para el pequeño (piezas pequeñas, imanes, pilas de botón) y los del pequeño aburren al mayor.

  • Guarda las piezas pequeñas de los regalos del mayor en una caja con tapa y fuera del alcance del pequeño.
  • Busca algo que los una: un juego en el que el mayor «enseña» al pequeño, un libro que el mayor le lea, una pelota para jugar los dos.
  • Dale al mayor un papel: que ayude a dejar la leche para los Reyes o el agua para los camellos, o que sea el «guardián del secreto» si el pequeño aún cree.

¿Mismo juguete en distinto color?

Depende de la edad. Con niños pequeños y muy seguidos, repetir el juguete (en colores distintos para saber de quién es) evita muchas peleas. Con niños más mayores, puede resultar aburrido o sentirse como «no han pensado en mí». Si lo repites, marca cada uno con el nombre o con un color de forma clara.

Errores que conviene evitar

  • Comparar en voz alta: «Mira qué bonito lo de tu hermana». Aunque sea con buena intención, alimenta la comparación.
  • Regalar a uno algo que el otro pidió y no recibió. Si no puede ser para los dos, mejor ninguno.
  • Dar más al que más protesta. Enseña que protestar funciona.
  • Dejar fuera al que «ya no cree». Aunque sepa la verdad, sigue siendo parte del día.

Seguridad con varios niños en casa

Con muchos regalos, mucho papel y muchos niños, conviene repasar:

  • Los sacos llevan cordón: no dejes a bebés ni a niños pequeños solos con ellos.
  • Recoge las bolsas de plástico y los embalajes en cuanto se abran los regalos.
  • Revisa la edad recomendada de cada juguete y ten en cuenta al más pequeño de la casa.

Si buscas un saco para cada uno, el diseño de copos de nieve vale tanto para Navidad como para Reyes, y el de Reyes Magos lleva coronas y estrella. Para llenar los sacos, tienes ideas en qué meter en el saco de Reyes según la edad.

Preguntas frecuentes

¿Hay que gastar lo mismo en cada hermano?

No necesariamente. Lo que más importa a los niños es lo que ven: el mismo número de paquetes y que el regalo encaje con sus gustos. El precio exacto rara vez lo notan.

¿Es mejor un saco para todos o uno por niño?

Uno por niño, con su nombre. Evita discusiones sobre de quién es cada cosa y hace que los montones se vean iguales.

¿Qué regalos se pueden compartir sin que haya peleas?

Los juegos de mesa cooperativos, las construcciones grandes, una tienda de campaña de interior o una experiencia en familia. Funcionan mejor si cada uno tiene además algo propio.

¿Cómo evitar peleas la mañana de Reyes?

Mismo número de paquetes, un saco con el nombre de cada uno, abrir por turnos y no comparar en voz alta. Y para el regalo compartido, presentarlo desde el principio como de todos.