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Cómo esconder y entregar el saco de regalos: ideas para la mañana de Reyes

Hay dos momentos delicados con los regalos de Reyes. El primero, las semanas antes, cuando hay que tenerlos escondidos en una casa donde los niños lo abren todo. El segundo, la mañana del 6, cuando ese saco que tanto ha costado esconder tiene que aparecer de la mejor manera posible.

Esta guía va por partes: dónde guardarlo antes, cómo entregarlo esa mañana y qué evitar para que nadie se haga daño.

Antes del 5: dónde esconder el saco y los regalos

Lo primero es elegir un escondite que cumpla tres cosas: que los niños no entren, que no haya que trepar para llegar y que no esté cerca de una fuente de calor.

Escondites que suelen funcionar

  • Un armario con llave o una habitación que los niños no usan (un despacho, un trastero).
  • Casa de los abuelos o de un vecino de confianza. Es la opción más segura si los niños son muy exploradores; eso sí, organiza bien cuándo se recoge todo.
  • Cajas con etiquetas aburridas, del tipo «papeles de la renta» o «ropa de verano», en lo alto del armario de los adultos.
  • Debajo de la cama de los padres, si los niños ya no se meten allí a jugar.

Lo que conviene evitar

  • Estantes altos a los que un niño intentaría llegar trepando. Si sospecha que ahí hay algo, una silla y una estantería son mala combinación.
  • Cerca de estufas, radiadores, chimeneas o velas. El papel de regalo, los sacos de tela y muchos juguetes arden con facilidad.
  • Bolsas de plástico a su alcance. Saca los regalos de las bolsas y tíralas o guárdalas lejos de los pequeños.

Si el saco viene por envío, piensa también en el paquete: si los niños están en casa cuando llega, que no vean de qué tienda viene. Una buena idea es pedirlo con tiempo (para un saco personalizado con envío, la fecha límite para Reyes es el 23 de diciembre, o el 22 si es a Baleares) y tenerlo escondido con el resto.

La mañana del 6: ideas para entregar el saco

1. El clásico: junto a los zapatos

No hace falta complicarlo. El saco junto a los zapatos de su dueño, con el nombre hacia la puerta para que se lea nada más entrar. Si hay varios niños, un saco delante de cada par de zapatos evita cualquier duda.

2. Con huellas del paso de los Reyes

Deja «pruebas»: el vaso de leche a medias, migas de turrón, el cuenco de agua de los camellos casi vacío, un poco de paja por el suelo. Los niños se fijan en estas cosas tanto como en los regalos.

3. Con una carta de los Reyes

Una carta corta, con letra que no sea la tuya (o a ordenador), atada al cordón del saco. Puede felicitarles por algo concreto que hayan hecho ese año, recordarles algo que tienen que mejorar con cariño o explicarles por qué no ha llegado algo que pidieron. Es un buen momento para decir cosas que de otra forma no se dicen.

4. Búsqueda del tesoro con pistas

Para niños a partir de unos 5 o 6 años, que ya leen o lo intentan. La primera pista está junto a los zapatos y lleva a la siguiente: «Mira donde se guarda el frío» (la nevera), «Busca donde duermen los cuentos» (la estantería), y así hasta el saco. Cuatro o cinco pistas bastan; más, y la impaciencia gana.

Para los que aún no leen, las pistas pueden ser dibujos o fotos del sitio donde está la siguiente.

5. Un saco en cada habitación

Si los hermanos se llevan muchos años, cada uno puede encontrar su saco en un sitio distinto: el del pequeño junto a los zapatos y el del mayor con una búsqueda propia, más difícil. Así cada uno tiene su momento y no hay comparaciones.

6. El hilo que lleva al saco

Un hilo de lana que sale de la puerta de la habitación y recorre la casa hasta el saco. Hazlo a ras de suelo, por los bordes del pasillo y sin cruzar zonas de paso, para que nadie tropiece. Y retíralo en cuanto termine el juego.

7. El «paquete urgente»

Si el saco lleva una frase de entrega, como el diseño de Papá Noel con «ENTREGA ESPECIAL», o el de Reyes con «PARA» y el nombre, puedes jugar con la idea de un envío: el saco aparece en la puerta de casa (por dentro), como si el mensajero de los Reyes lo hubiera dejado de madrugada. Una etiqueta de «Remitente: Oriente» completa la escena.

Seguridad: lo que no hay que olvidar

  • El cordón del saco no es para jugar. No dejes a bebés ni a niños pequeños solos con el saco, y no lo pongas dentro de cunas.
  • Nada de esconder regalos en altura si hay riesgo de que intenten alcanzarlos.
  • Piezas pequeñas y pilas de botón de los juguetes de los mayores, fuera del alcance de los pequeños.
  • Ni velas ni estufas cerca de los regalos o del saco.

Elige un saco que se reconozca de un vistazo

Para que la entrega funcione, ayuda que cada niño sepa a la primera cuál es su saco. El saco de Reyes Magos personalizado lleva tres coronas, una estrella y el nombre en grande; puedes verlo con el nombre de tu peque antes de pedirlo.

Y si te falta organizar la noche anterior, te puede servir cómo preparar la noche de Reyes con niños.

Preguntas frecuentes

¿Dónde escondo el saco si los niños lo registran todo?

Lo más seguro es sacarlo de casa: casa de los abuelos o de un vecino de confianza. Si tiene que quedarse en casa, un armario con llave o una caja con una etiqueta aburrida en el armario de los adultos.

¿Dejo el saco cerrado o abierto?

Cerrado con el cordón da más emoción y obliga a abrirlo. Abierto deja ver el primer regalo. Las dos opciones valen; lo que no conviene es dejarlo al alcance de bebés, por el cordón.

¿Cómo hago una búsqueda del tesoro si mi hijo aún no lee?

Usa dibujos o fotos del sitio donde está cada pista: la nevera, la bañera, su cama. Con cuatro o cinco pasos es suficiente.

¿Qué hago si tengo hijos de edades muy distintas?

Dale a cada uno su propia entrega: el pequeño, el saco junto a los zapatos; el mayor, una búsqueda con pistas más difíciles. Así cada uno tiene su momento.